25 de março de 2013

Echando un polvo con Jensen Ackles




Jensen entró en casa y yo estaba terminando de recoger los juguetes que los perros habían dejado perdidos bajo el sofá.
-Una visión sublime…- dijo detrás de mí viendo como intentaba desesperadamente alcanzar una pelota perdida. Me levanté avergonzado, indignado e sonrojado con su ordinaria observación.  Desde luego Jensen no sabía contenerse… siempre diciendo chorradas, haciéndose el gracioso, buscando la aprobación del mundo que le rodeaba… regodeándose de su perfecto cuerpo, mirada toxica y labios de puro pecado para seducirme noche y día, y Dios… yo le deseaba como abeja al miel.
Fruncí el ceño consciente de que seguía evaluando mi cuerpo.
-Prepararé la cena en unos minutos.- murmuré. Muy pronto Jared estaría en casa también y no me pagaba para que estuviese pasando el rato charlando con su amigo sobre sus visiones sublimes.
Jensen no dijo nada, solo me miró con sus enormes ojos verdes y me dirigió una mueca pícara en sus gruesos labios, su cabello rubio al aire su nariz respingona digna del propio Dean Winchester…
Le di la espalda disfrutando del escalofrío que me recorrió de arriba a abajo y me electrificó el bajo vientre. Entré a la cocina, recogí los vegetales de la nevera, los coloqué sobre la mesa preparándome para empezar a cocinarlos.
-Olvida la cena, Jared no viene a cenar…- se acercó a la encimera y sonrió- y a mí solo me apetece el postre…
-Señor Ackles…
-Jensen…- cogió mi mano y la colocó sobre su tórax, mis dedos tocaron la piel suave por debajo de la camisa desabrochada en el pecho.- Hay algo que no entiendo…
-¿Qué.. cosa?
-No tienes ni idea de la cantidad de mujeres y hombres que desearían estar aquí, ahora en tu lugar y sin embargo insistes en que te soy indiferente… ¿Por qué?
-¡No voy a caer tan bajo!- Mi mano, la  que había colocado sobre su pecho le empujó y Jensen se dio con la cabeza contra el mueble de la cocina.
Se bajó con las manos en la cabeza y soltó un gemido, en ese momento solo pensé que por la mañana tendría mi carta de despido sobre la mesa… sin embargo luchando contra ese pensamiento me di cuenta de que todo lo que Jensen había dicho momentos antes era mentira, él no me era indiferente… tan solo no quería que se acostase conmigo y fuera un polvo más, yo quería que significase algo. Le amparé contra mi pecho y le abracé enterrando mi nariz imperceptiblemente en sus cabellos, para oler su delicioso aroma a champú de frutos silvestres.
-Perdona…
-… te perdonaré si me das un beso…- levantó su cabeza y con sus manos agarró mis brazos.  
-Jensen, ¿de verdad crees que me eres indiferente?- una erección palpitaba entre sus piernas. Podía sentirla rozar contra mi cadera.- Es solo que… no quiero que mi nombre aparezca en una enorme lista de “folladas de Jensen” en una página web.
-No creo que exista esa página…- lo dijo suavemente cerca de mi oído, aprovechando para rozar sus labios suaves a cada palabra en el lóbulo de mí oreja.
-Solo me quieres porque yo no quiero.- contesté metiendo la mano debajo de su camisa. La piel de su vientre era tan suave como la del pecho, sin vello, sin grasa…
-Tú también me quieres, por lo menos tu cuerpo dice que sí.- cerré los ojos sintiendo como sus labios succionaban los míos con lentitud. Debí pararle en ese instante, ese era el momento, pero no pude y se hizo demasiado tarde… Sus manos me agarraron por la cintura y me sujetaron fuerte contra la suya.
-Jensen…
-Mmm…-sus labios besaban los míos, muchos besos, rápidos… respiración descompasada al tiempo que me contestaba- quiero esto… desde que me mude aquí… dame una noche… una noche para mostrarte…
Cerré los ojos y le dejé besarme como hacía mucho tiempo nadie me besaba, con hambre, ansiedad, dejando nuestros labios rojos e hinchados… como si se detuviese el tiempo, de hecho no me pareció que hubiese pasado mucho por lo que deduce que la llave que escuchaba en el picaporte era de Jared, quien se había adelantado en su llegada a casa…
No tuve tiempo de reaccionar, Jensen me empujó a su habitación y cerró sin parecer mínimamente incomodo porque ya no estuviésemos solos en casa.
Intenté empujarle, debería volver a la cocina y hacer la cena…
Jared llamó a la habitación y sin que pudiese evitarlo Jensen se dio la vuelta y abrió un poco, solo lo suficiente para meter la cabeza. Me escondí detrás de su espalda ancha y musculosa.
-Jay…- escuché decir con la respiración alterada y casi pude imaginarle haciendo una sonrisa estúpida.
-Os dejasteis parte de la ropa en la cocina…- murmuró Jared entregándole nuestras camisetas- solo llamé para decir que solo comeré una tostada y me iré a la cama…
-OH… nosotros estábamos… estábamos…
-..Cocinando…- probó Jared y Jensen dijo que si de inmediato. Me cubrí la cara con la palma de la mano. Dios! A veces era un completo imbécil.
Cuando cerró la puerta y se apoyó en ella de espaldas mirándome, se echó a reír, dientes blancos perfectos.
-Estúpido.- Me salió en un suspiro.
-¿Qué? ¿Que querías que dijese?
-En primer lugar si no hubieses empezado… esto, no habríamos llegado a esta situación!- Me senté sobre su cama de edredón de plumas verde militar.
-Lo que sería una pena…- se arrodilló entre mis piernas y atrajo mi cintura hacía su cuerpo para besar la piel de mi pecho.- Jared se ha ido a la cama…- un beso más- ahora podemos seguir de…- otro más- donde estábamos…
Enterré mis dedos en su cabello rubio y tiré de su nuca:
-¿No te incomoda que sepa que estamos mancillando su casa?
-No creo que a él le incomode…-tiró fuerte y alcanzó mi boca y me besó sin pudor uniendo su lengua a la mía, explorándome de una forma casi obscena.
Todo pasó muy rápido, sus manos trabajan deprisa y cuando me di cuenta estaba acostado sobre su cama con su cuerpo sobre el mío, mis piernas rodeaban su cintura y Jensen se frotaba sus vaqueros contra mis pantalones aun puestos.
Sonreí dejándome llevar por la deliciosa simulación de sexo con la que me excitaba. Recorrí con la palma de mi mano su torso desnudo de músculos contrayéndose y relajándose, sudando…
-¿Te gusta?- Murmuró mirándome a los ojos y yo volví a sonreír.- ¿quieres probarlo sin ropa?
Me sonrojé, ¿porque tenía que decirme esas cosas? Esas y muchas otras que susurraba a mi oído cuando se acercaba a mi cuello mientras su cintura rozaba la raja de mi culo.
-Jensen…- El calor bajo los pantalones se me hacia insoportable, besarle no era suficiente, arañarle la espalda no me satisfacía, necesitaba más contacto… quería su miembro frotándose contra el mío, piel contra piel.- ¡Quítate los pantalones!
El me enseño una sonrisa traviesa mientras mis manos desabrochaban con desesperación sus pantalones y los bajaba solo lo suficiente para tener acceso a lo que tanto deseaba… bajo vientre cubierto de vello rubio que adornaba un precioso pene encapuchado y babeando por mí.
-Eres… muy sano…- Di una carcajada, en realidad Jensen era bastante grande y mi aprobación pareció satisfacerle lo suficiente como para arrancarme los pantalones de un tirón. Me observó durante un instante, solo fue un instante pero fue lo suficiente como para dejarme avergonzado.
-No me mires así…
-Quiero recordar cada minuto… cada detalle de tu cuerpo… por si no quieres hacerlo de nuevo…- Tuve ganas de explotar en una risada incontrolable pero al verle cerrar los ojos, me di cuenta de que hablaba en serio.
Siempre era así, desde el primer día en que llegó aquella casa. En un minuto quería echarle a patadas y al siguiente derretía mi corazón con palabras tiernas que se que venían de su corazón… es fácil saber cuándo Jensen decía cosas que sentía realmente, se volvía cursi y todo su semblante de macho matador con el ceño fruncido desaparecía.
Ojalá hubiese planeado una noche de sexo agresiva, donde fuese el macho dominante, usase mi cuerpo y me dejase en paz de una vez por todas, pero no. Jensen fue tierno, acariciaba nuestros sexos juntos mientras nos mirábamos a los ojos.
Caí en un pozo de aguas verdes sin fondo y me atrapó…
-Jensen…- Gemí sintiendo como su placer se esparcía sobre mi vientre y no pude dejar de hundirme más en el agua de sus ojos… el placer me invadió también, besando sus labios y escuchando su respiración ronca en mi oído.
Durante algún tiempo nos quedamos quietos, escuchando a Jared arriba jugando con los perros.
-Deberíamos buscarnos un piso…- Dijo por fin, acostándose a mi lado y tirando de mi cuello con suavidad para que echase la cabeza sobre pecho.
-¿Cómo deberíamos? Yo tengo piso, tú eres el gorrón, yo pago mi renta… - Jensen suspiró con una sonrisa en los labios.
-Entonces deberíamos mudarnos a tu piso…-Me levanté de su pecho:
-¿Qué? Jajaja
-Pues yo me vine a vivir con Jared para conquistarte, y ahora que ya pude, debería mudarme contigo a otro sitio donde podamos tener sexo salvaje y hacer ruido…
-No creo que ya me tengas en el bote…- Le di la espalda y me crucé de brazos.
-Te quiero…- le escuché decir suavemente sobre mi oreja. Uf, ¿quien podría resistirse?






12 comentários :

  1. Hola, Saito, ¿y quién iba a resistirse a algo así? Jajaja, aunque tampoco me habría importado ir a hacerle compañía a Jared arriba, me lo habría pasado muy bien con él y los perros, jajaja. Besosss.

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    1. jajaja te dejaré a Jared para ti, a mi no me convence, tiene demasiados musculos, yo prefiero una cara bonita y unos labios gruesos que sepan chupar... creo que jensen cumple mis requisitos.. jajaja

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  2. Me gustó. Creo que estos chicos tienen para un buen rato.........de lo que sea

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  3. Mmmm.... me gusta como se lo monta Jensen, es muuuuy difícil resistirse ante semejante encanto, jeje
    Muy buen relato.
    Besos

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    1. es verdad, aunque como no conosco a Jensen de verdad no se si en la vida real será asi de erotico, aunque solo por esa boca ya merece la pena XD

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  4. Me gusto mucho Saito, esta muy bueno, mil gracias, besos.

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  5. Hola Saito, me ha gustado mucho. Gracias por compartir. Besosss

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